Pescadoras, pescaderas y regateras

Miren Aintzane Eguiluz, Escuela de Ingeniería de Bilbao - Escuela Técnica Superior de Náutica y Máquinas Navales, Portugalete.
18 OCT, 2019

Los trabajos realizados por las mujeres de los pescadores en la Edad Moderna fueron numerosos pues complementaban económicamente la labor de los maridos en la mar y, cuando el hombre desaparecía por largos meses en alta mar, a veces la sustituían de forma directa.

Aunque todos estos trabajos redundaban en favor de la economía familiar, nos interesan, sobre todo, los oficios que escapaban a menudo del control de los hombres y podían implicar incluso un cierto beneficio económico para la mujer. En ese sentido, destacan en la Edad Moderna la función de “revendedoras” y “regateras”, de la sardina y de otros pescados, en muchas localidades de la costa. Ellas iban hasta las barcas, txalupas o pinazas a recoger el pescado en cestos y después lo vendían a mulateros o bien lo vendían ellas mismas en las villas más importantes.

A medida que la mujer maneja más recursos y cierta independencia, como sucede con estas regateras y revendedoras, el control de la sociedad y sus instituciones se hace más férreo y lo encontramos desde época bajomedieval: en estos años eran habituales los decretos para vigilar a las mujeres que vendían pescado, mujeres que llegaban a vender en “rebeldía”, es decir, contra las ordenanzas municipales, o que se marchaban a vender el pescado fuera de las villas para librarse de los aranceles y que las autoridades castigaban con ser “traydas a la bergüença” si se atrevían a burlar sus decretos (1).

Regateras del  siglo XVI. Escena de mercado del cuadro “Pilatus erscheint mit Jesus auf einem belebten Markt, und ruft seine Unschuld als "Ecce Homo" heraus. Die Menge rebelliert dagegen”, Pieter Aertsen, 1549, Munich, Alte Pinakothek. Fuente: Wikipedia.

 

Hay que tener en cuenta que hasta bien entrado el siglo XVI, y en muchos aspectos incluso casi hasta la conclusión del mismo, en el País Vasco, aunque a veces nos parezca lo contrario, seguíamos aferrados a usos, costumbres y mentalidades medievales (2) que tendrán una larga perduración en el ideario colectivo y que también tienen su reflejo en el tratamiento del trabajo femenino.

En Bilbao, las pescaderas (3) compraban el pescado en Bermeo, Laredo, Lekeitio, Castro Urdiales o Portugalete (4). Bilbao se convierte desde época bajomedieval en un centro comercial donde se impone la labor villana mercantil sobre la inseguridad política y social del momento. El desarrollo económico permite el acceso de la mujer al mercado laboral lo cual contrasta con los deseos de las autoridades de mantener una “república” decente donde imperen las buenas costumbres.

Las pescaderas, sin embargo, acuciadas por sus propias necesidades, recorrían cuatro o cinco leguas diarias andando o llegaban a la Villa en pequeñas embarcaciones trayendo el pescado. Hasta el siglo XVI no tuvieron un lugar de venta prefijado: se desplazaban con sus cestas por las calles o se arremolinaban en los barrizales, que ellas ocasionaban, en el Portal de Zamudio, o vendían en las puertas de sus casas. Su presencia junto a la de sus productos ensuciaba y apestaba terriblemente las calles y por ello, en 1512, se ordena que se construya un “prendiz” de madera en el cay debajo de la plaza de la Villa, es decir, una extensión del muelle donde ellas se colocarían, saneando así las calles de Bilbao. Las regateras de pescado, por su parte, siguieron pululando con licencia o sin ella. Además, desde 1495, tuvieron el privilegio de ser las únicas que podían comprar el pescado directamente en los barcos, antes de que fuera descargado y llevado a los mercados, siempre que estuviera destinado al abastecimiento de la Villa.

Les marchandes de sardines de Bayonne se rendant a Biarritz” diseñada por Gustave Janet,  fondos del Museo Vasco y de Historia de Bayona.

 

Más marginales, peor vistas por desarrollar una labor exclusiva de los hombres, son las las pocas mujeres que se dedicaban a la pesca en los puertos y bahías como las pescadoras de la ría de Pasaia del siglo XVII y principios del XVIII que cita Alberdi Lonbera en su tesis sobre economía marítima en Gipuzkoa (5) y que siempre ejecutan este trabajo bajo el fantasma de la necesidad más acuciante y la censura más flagrante. Por poner un ejemplo tardío, traemos lo dicho en 1780 por el alcalde de Orio, Juan Miguel de Sagarzazu, en palabras recogidas por AZPIAZU, sobre lo inapropiado de la labor de las pescadoras de la ría:

“entrando en agua, por su indecencia, y mal parecer en público desnudas lo más del cuerpo, especialmente así mezcladas con los hombres que frecuentemente concurren a dicho trabajo, nunca jamás se aprobó, antes bien, siempre se les ha afeado por los señores alcaldes y personas celosas de esta villa, aunque sacando poco fruto, obediencia y respeto a la justicia, por haber sido sus providencias solo verbales, y viendo sus mercedes cuan digno de enmienda por todos medios es semejante abuso de las mujeres que en el día subsiste, para el efecto mandaron que se levante este citado auto de providencia, por el cual prohibían que en lo sucesivo mujer alguna entre en agua y lodo en dicha río y cual a pescar, bajo la pena de la primera vez un ducado, la segunda dos, la tercera cuatro y procederse a la prisión” (6).

Y es que en la Edad Moderna “pescador” era un oficio escrito solo en masculino.

Portugalete- Descargando el pescado en el muelle, Mundo Gráfico, 08/09/1915, (Visto el 09/09/2019).Fondos de BNE.

 

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1Archivo Histórico Municipal de Portugalete. Libros de actas, L. 3 n. 2, 20-06-1560, p. 126; 8-07-1564, p.190v.

2“Existen unos nexos de unión, unos elementos aglutinantes, que caracterizan a la civilización vasca medieval. Esos elementos serían la lengua, el folklore, el carácter, la religión, el arte y la plástica gótica, las costumbres culinarias, el derecho consuetudinario y el romano, la interpretación de los fenómenos de la Naturaleza conforme a un sustrato supersticioso ancestral o insuficientemente cristianizado (mitología), ...; muchos de los cuales fueron comunes al resto de la civilización medieval de la Europa occidental”.BAZÁN, I., “La civilización vasca medieval: vida(s) cotidiana(s), mentalidad(es) y cultura(s)”, R.I.E.V., 46, 1, 2001, p. 106. Es evidente que estas características también las encontramos en el siglo XVI y muchos de los ejemplos que el mismo Bazán proporciona en este trabajo se adentran en la primera mitad de este siglo.

3Utilizo el término “pescadera” porque es el que actualmente se usa pero en la Edad Moderna y medieval sólo existían las regateras de pescado: regateras de sardina, de bacalao, etc.

4RIVERA MEDINA, A.M.ª., « Cuerpos de mujer en el mundo laboral bilbaíno bajomedieval y moderno (s. XIV –XVI). », Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En ligne], Colloques, mis en ligne le 28 janvier 2008, consulté le 14 juin 2019. URL : http:// journals.openedition.org/nuevomundo/21533 ; DOI : 10.4000/nuevomundo.21533 . Este párrafo y el siguiente sigue lo escrito por Rivera Medina.

5 ALBERDI LONBIDE, X., Conflictos de intereses en la economía marítima guipuzcoana. Siglos XVI-XVIII [tesis doctoral], 2012, (inédita), p.194.

6 AZPIAZU, J.A., Mujeres vascas. Sumisión y poder. San Sebastián: Haranburu, 1995, p. 815.